sábado, junio 24, 2006

Rápida la vida

Llegó y pronunció sus palabras más sonantes, mas violentas. Irrumpió el camino que la charla había trazado hasta ese entonces, sentándose, y sin mirar a nadie, repitiendo cuatro veces seguidas su oración, insultante, aberrante para el clima en el que estaban los demás. Se paró luego delante, los miró y les dijo: rápida la vida, lo sabrás cuando haya sido tarde. Verás en tus hijos tus miserias y tus vanidades, y cerrarás los ojos pretendiendo llorar.