lunes, agosto 08, 2005

Cheese burger soul

Compró su vida y va a querer comprar la tuya. Compró lealtades de amistades necesarias para no nadar tan solo en su fishbowl. Borró las fechas de la guita y quedó desfasado un poco, pero no se va a caer.

Mostró su omnipotencia el primer día y dio brillo a sus bronces antes de que llegues, abrió la ventana a su jardín y se encargó de hablar de él, y apenas de escucharte.
Vos no viste sin mirar como habías aprendido, abriste bien los ojos y dejaste entrar la vida ajena hasta temblar de ansiedad por las cosas de los otros. Rogaste al paraíso apalabrado y al llorar notaste que tu barro no se afirma y que aún no está la orilla. Y tan solo te descubriste que volviste a entender tu relación con el pasado y el futuro, tan al costado del resto de tu mundo que pensaste en irte sin siquiera saludar pensando que todo, algunas veces, da lo mismo.

Hoy tenés un precio y sos parte de un stock de cositas apiladas. Tenés algún contrato tácito y algún premio a tu buena conducta que moldeás dentro de esa cárcel regalada para ver si te dan la libertad alguna vez, un aire acondicionado que de prestigio y mienta frescura. Ves alrededor y comprendés que las cosas son así, siempre en medio de valores, de personas que actúan cuando hay ganancia y cuando no se quedan quietas. El motor es tan metálico y frío, tan concreto como aquellas ambiciones que nadie comenta, tan ruidoso como el silencio en el que guardás tus más grandes avaricias.