domingo, julio 24, 2005

Preguntar y responder

Me levanto y voy al baño, abro el agua caliente y la dejo correr. Abro la fría. Subo la perilla que hace que el agua salga por la ducha y no por la canilla, corro la cortina y meto primero un pie, después el otro, doy un paso y empiezo a bañarme. Me lavo primero el cuerpo, luego el pelo (acaso también sea cuerpo), luego los dientes. Me hago buches contínuos. Cierro el agua y me seco con la toalla más vieja. Limpio el espejo con la mano, me aplasto el pelo un poco y abro la puerta. Voy a la piezza y me termino de secar. Me visto. Elijo unos cds, los junto sobre el escritorio con los papeles de la moto y el celular, me abrigo, guardo todo en el bolso y salgo.

Llego y saludo a Richard, después saludo al pasar al resto sin detenerme hasta llegar a mi silla, la última de todas. Dejo el bolso y la campera y sin sentarme agarro el termo y me voy a preparar mate. Vuelvo y hago esto, lo escribo en un txt y lo termino dentro de unos segundos, cuando ya crea que lo puedo publicar en el sitio sin saber bien para qué.

Hasta ahora no pensé, todo resultó ser de una forma mecánica. Empiezo a despertar con el mate y la música que oigo despacito. Veo llegar a Pao y la saludo, le doy un mate y sigo escribiendo.

Todas las cosas que hice hasta ahora en este día parecen seguir una misma dirección, parecen avanzar en un sentido que apunta siempre a seguir hacia adelante. Parte del tiempo, una división llamada "mañana" que pertenece a otra. La suma de estas divisiones generan algo que es mi vida vista desde adentro. Generan un rumbo que puedo adivinar dividiendo en partes, mirando atrás, descifrar una dirección pasada y obvia. Puedo de esa forma y no de la contraria, no puedo sumar esas partes y llegar a algún final que represente la totalidad de las acciones, mecánicas o no. Adelante está lo mismo diferente, con variaciones dentro de un rango predecible y a su vez inexplicable.

Me pregunto para qué.

Voy a publicar esto y a tomar otro mate, Pao espera también el segundo. Adivino que después voy a leerlo y hasta ahí llego, y con eso me conformo. Empiezo la otra parte de la rutina. Empieza el juego de pensar y resolver, de interactuar. Dejo de preguntarme cosas y empiezo a responder a los demás.