viernes, abril 22, 2005

El ser esquivo

Rastreado por celular: inencontrable. Buscado personalmente bajo amenazas: desaparece. Su pasión es faltar, no estar presente cuando más se lo requiere. Ama encontrar su importancia en la desesperación de los demás. Descuelga los teléfonos o da órdenes de ser negado por su familia a los que llamen, que ya saben que está ahí, agazapado, y que no atiende. Se enferma primero mentalmente y lo traslada a su cuerpo de una forma casi mágica, veloz y veraz en su cerebro. Justifica cada ausencia como puede y va tanteando hasta dónde dan los límites. Polariza los cristales de su auto y allí escapa, refugiado en la música electrónica que no deja escuchar las señales de un afuera que lo atrapa aunque no quiera. Esquiva la realidad de muchas formas y salta ansioso durante los fines de semana, que son tal vez el único respiro a la conciencia que lo agota, de tanto planear las formas de escapar a eso que eligió como su vida.