domingo, abril 10, 2005

Ambos lados

Un racimo de infelices se ahogan hoy en una plaza, y se ríen mientras pasás. Vos los ves y caminás despacio, la idea es perturbar esa esfera crónica en la cuál están metidos. Caminás lento para que puedan sentir la lentitud de sus muertes, para que puedan percibir la diferencia entre tu movimiento y el de ellos, que no existe, se reduce a una cabeza rodando dentro de sí misma. Hoy estás contento porque la gente se muere y gracias a eso podés saber que estás vivo y que estás bien, que caminás y comés, que te bañás.

Cuando estás sentado en la plaza y ves pasar al idiota que camina lento mientras mira, te tentás, no puede ser. Se tientan tus dos amigos de tu risa y es por fin el momento más gracioso del día, el que le dió sentido a esa rutina que tienen de almorzar en la plaza y volver a la fábrica. Cuando pasa ese aparato sos feliz de poder verlo y reirte impunemente de su estúpida forma de caminar, y que el cagón no diga nada, nunca. Sos feliz por la diferencia que hay entre ambos, porque a él le sobra plata pero le faltan huevos.