jueves, marzo 24, 2005

Precios

Pesa más el vacío posterior, que el cúmulo de errores y ansiedades anteriores. Pesa más la liviandad de las palabras dichas al azar y sin medida, que la reflexión en busca de un sentido que pueda hacerse luego. Vale más un fin de semana a la deriva que la espera constante de que termine pronto. Vale más soltarse sin motivos que cuantificar neuronas y medir las reflexiones hechas a terceros con fines definidos.

Parece ser más fácil de llevar el descontrol que el intentar mantenerse dentro de los márgenes correctos, que insinúan asegurar una calma inexistente. Parece ser más fácil entregarse al rodar de los días que reflexionar sobre los que todavía no han llegado.

Bajar con envión e ir tomando direcciones es un modo de conciencia borrosa que encaja con la costumbre que arrastramos de la época de los umbrales y las horas desprendidas de la realidad.

Conviene pensar los precios de antemano.