sábado, junio 24, 2006

Rápida la vida

Llegó y pronunció sus palabras más sonantes, mas violentas. Irrumpió el camino que la charla había trazado hasta ese entonces, sentándose, y sin mirar a nadie, repitiendo cuatro veces seguidas su oración, insultante, aberrante para el clima en el que estaban los demás. Se paró luego delante, los miró y les dijo: rápida la vida, lo sabrás cuando haya sido tarde. Verás en tus hijos tus miserias y tus vanidades, y cerrarás los ojos pretendiendo llorar.

sábado, septiembre 10, 2005

Mecánica ciudad*

Felicidad en etapas, gotas revestidas de algún don que dé la noche. Fiesta etérea son las vidas, o post fiestas. Imágenes siempre ahí rodeando todo. Luces. Sonidos embebidos en el humo de la gente entremezclada en capitales. Ondas que viajan a través de todo.

*Los visitantes.

domingo, agosto 28, 2005

La vida por delante

Gabriel no tenía alas, igualmente decidió saltar. Milésimas después de aplastarse contra el suelo 8 pisos más abajo, visualizó la imagen de aquel hombre desconocido, quien catorce años antes había cruzado de la estación a la plaza mirándolo fijo. Gabriel recordó eso habiendo imaginado que vería pasar su vida por delante y que, tal vez, lograría entender en ese instante el porqué de su salto. Pero fue aquel extraño quien apareció en su mente.

Gabriel imaginó que el hombre, tal vez llamado Ulises, cruzó esa tarde otoñal de la estación a la plaza buscando a su hermana Magdalena, quién había vivido en Bernal cuando era adolescente por haber sido echada de la casa de su madre, una gorda señora austera e ignorante, que mató varias gallinas en el rancho en el que su padre la acosaba alcoholizado. Gabriel no supo nada sobre aquello, y nada sobre sí, sólo pudo imaginar. El desconcierto desolador que sufrió siempre se vio representado en un recuerdo inútil, en otro vació inentendible en un momento delicado. No tuvo alas ni durante ni después de haber vivido.

lunes, agosto 08, 2005

Cheese burger soul

Compró su vida y va a querer comprar la tuya. Compró lealtades de amistades necesarias para no nadar tan solo en su fishbowl. Borró las fechas de la guita y quedó desfasado un poco, pero no se va a caer.

Mostró su omnipotencia el primer día y dio brillo a sus bronces antes de que llegues, abrió la ventana a su jardín y se encargó de hablar de él, y apenas de escucharte.
Vos no viste sin mirar como habías aprendido, abriste bien los ojos y dejaste entrar la vida ajena hasta temblar de ansiedad por las cosas de los otros. Rogaste al paraíso apalabrado y al llorar notaste que tu barro no se afirma y que aún no está la orilla. Y tan solo te descubriste que volviste a entender tu relación con el pasado y el futuro, tan al costado del resto de tu mundo que pensaste en irte sin siquiera saludar pensando que todo, algunas veces, da lo mismo.

Hoy tenés un precio y sos parte de un stock de cositas apiladas. Tenés algún contrato tácito y algún premio a tu buena conducta que moldeás dentro de esa cárcel regalada para ver si te dan la libertad alguna vez, un aire acondicionado que de prestigio y mienta frescura. Ves alrededor y comprendés que las cosas son así, siempre en medio de valores, de personas que actúan cuando hay ganancia y cuando no se quedan quietas. El motor es tan metálico y frío, tan concreto como aquellas ambiciones que nadie comenta, tan ruidoso como el silencio en el que guardás tus más grandes avaricias.

domingo, julio 24, 2005

Preguntar y responder

Me levanto y voy al baño, abro el agua caliente y la dejo correr. Abro la fría. Subo la perilla que hace que el agua salga por la ducha y no por la canilla, corro la cortina y meto primero un pie, después el otro, doy un paso y empiezo a bañarme. Me lavo primero el cuerpo, luego el pelo (acaso también sea cuerpo), luego los dientes. Me hago buches contínuos. Cierro el agua y me seco con la toalla más vieja. Limpio el espejo con la mano, me aplasto el pelo un poco y abro la puerta. Voy a la piezza y me termino de secar. Me visto. Elijo unos cds, los junto sobre el escritorio con los papeles de la moto y el celular, me abrigo, guardo todo en el bolso y salgo.

Llego y saludo a Richard, después saludo al pasar al resto sin detenerme hasta llegar a mi silla, la última de todas. Dejo el bolso y la campera y sin sentarme agarro el termo y me voy a preparar mate. Vuelvo y hago esto, lo escribo en un txt y lo termino dentro de unos segundos, cuando ya crea que lo puedo publicar en el sitio sin saber bien para qué.

Hasta ahora no pensé, todo resultó ser de una forma mecánica. Empiezo a despertar con el mate y la música que oigo despacito. Veo llegar a Pao y la saludo, le doy un mate y sigo escribiendo.

Todas las cosas que hice hasta ahora en este día parecen seguir una misma dirección, parecen avanzar en un sentido que apunta siempre a seguir hacia adelante. Parte del tiempo, una división llamada "mañana" que pertenece a otra. La suma de estas divisiones generan algo que es mi vida vista desde adentro. Generan un rumbo que puedo adivinar dividiendo en partes, mirando atrás, descifrar una dirección pasada y obvia. Puedo de esa forma y no de la contraria, no puedo sumar esas partes y llegar a algún final que represente la totalidad de las acciones, mecánicas o no. Adelante está lo mismo diferente, con variaciones dentro de un rango predecible y a su vez inexplicable.

Me pregunto para qué.

Voy a publicar esto y a tomar otro mate, Pao espera también el segundo. Adivino que después voy a leerlo y hasta ahí llego, y con eso me conformo. Empiezo la otra parte de la rutina. Empieza el juego de pensar y resolver, de interactuar. Dejo de preguntarme cosas y empiezo a responder a los demás.

martes, junio 28, 2005

Vecinos

- Hola esperás el 160? te puedo hacer una pregunta? porque yo me mudé hace re poco, más precisamente el jueves pasado y este bondi no lo tomé nunca hasta ahora y bueno, imaginate, el jueves no laburé porque me pedí el día por mudanza y el viernes solamente fui con este colectivo a trabajar y medio que llegué re tarde. Yo hace 12 años que trabajo en la imprenta pero te juro que creo que me van a echar un día de estos, la pregunta es ¿siempre tarda 80 minutos antes de venir el 160 o es que me acompañó una ráfaga de malísima suerte durante todas las mañanas de esta semana, que ya estamos a miércoles y hasta ahora siempre tuve que esperar un montón, sabés si es siempre así? porque yo, bueno, aparte de la imprenta tengo otros laburos, que voy con otros colectivos, ponele los miércoles doy clases de francés, que soy profesor, también soy profesor de ruso y justo el otro día conocí uno, un ruso digo, también así, en la parada de un colectivo, y re loco, en ese momento me dí cuenta que era la primera vez en mi vida que hablaba en ruso con alguien que no sea mi profesor de ruso... la verdad que no sé para qué me mandaron tantos años a ruso, porque en definitiva sólo mi profesor y yo, que ahora también soy profesor, hablamos ruso. En fin, medio al pedo, encima de ahí siempre re cansado tenía que ir a Judo, que casi casi soy profesor, pero no me atrevo a llamarme así a mi mismo por respeto a tantas figuras que han dedicado tanto tiempo a este deporte, me encanta la verdad, ¿vos hacés algo? yo empecé re de chico y todavía voy todos los martes y jueves, creo que tengo un estilo más parecido al Kuang-li que al de Tsu-wu, pero igual me falta bocha todavía para llegar a eso ¡Ahí viene el colectivo che! ¡un gusto conocerte, espero que nos encontremos seguido acá loco, nos vemos!
- Ruego a dios que no.

sábado, junio 04, 2005

El humo de las personas

Respiraron acostados sus vapores, rodaron por su noche como nunca antes lo habían hecho. Se enfrentaron jugando a la ansiedad y volvieron a rodar, a vivir el corto tiempo velozmente. Sus pulmones agitados lograron mezclar aquella atmósfera con sus partículas, imperceptibles conectoras de la vida y de la muerte, hasta crear un tercer plano, una entidad devastadora provenida de las sobras.

Envueltos en aquello y sin siquiera percibirlo, revolvieron sus cuerpos manchando la cama. Rieron y pelearon. Hablaron sin pensar en ellos y rodaron nuevamente. Entraron en un ciclo infinito, un descanso de sus propias soledades y un envión que no pedía a cambio esfuerzo.
La unión de sus partículas les daba fuerza, los volvía locos hamacándolos al viento y los dormía acaso luego, en un zumbido de pasto de un invierno.

Cuando entonces despertaron y volvieron, decidieron alejarse. Abrió un poco la ventana, se puso su abrigo y sus partículas volaron dejándolos gastados, lejanos al fulgor del ritmo de la hipnosis que vivieron. Abrieron la puerta y marcharon en distintas direcciones, volviendo a fumarse lo que quedó de aquél encuentro, a repetir recuerdos, y a cansarse de tener que descender de nuevo hasta ellos mismos.

martes, mayo 17, 2005

Tus animales muertos

Mira por la ventana y ve los abrigos de piel que ellos portan, animales muertos en sus hombros flacos. Cargan la muerte sin pudor y en la carrera hacia las cosas esto no surge, no se ve. Mira desde arriba un dineral ajeno y se plantea las miserias de los otros como culpas propias. Descentrado por el frío llega a desear una muerte como aquellas para él, que camina en una línea desgastada por el tiempo. Mirando afuera pierde el hilo y desea que la muerte lo complazca. El frío mental que encierra en sus deseos es letal a la hora de evaluar sus metas, se contrasta con la historia que inventó a conciencia para no ser responsable de ningún dolor ajeno. No lo logra aún, no lo soporta.

sábado, mayo 07, 2005

Pasto

En el momento en que todo parece detenerse ante el invierno, en otro lugar zumba el pasto. Cuando la quietud se acerca tanto se detiene un instante y ahí es que puede uno vencerla. Nada hay para encerrar con las palabras, las cosas son de todos modos, no hacen falta explicaciones.

domingo, mayo 01, 2005

Feliz en la playa en la que no estás

Doblá acá negro, en ésta. El negro dobló a tiempo como siempre. Vamos hasta el boulevard, almorzamos algo frente al mar y a eso de las 3 vamos yendo. Dale, dijo, y aceleró apenas un poco.
Yo quiero un lomito completo y una cerveza, y yo unas rabas, y la cerveza de litro, apuntó el negro a la moza, que como siempre se dió vuelta de esa forma y como siempre también, acompañamos silenciosos su retirada épica.

La felicidad se presenta siempre, dije al negro que sabía de antemano por dónde vendría la cosa. Sólo hay que saber verla. Almorzamos casi sin hablar, mirando el agua. La cuenta Julia, por favor. Ya sale negro. A julia siemrpe le gustó más el negro que yo. Y a mí más Julia que a el negro.